Parece que fue ayer cuando estaba en el instituto, con mis pantalones anchos, zapatillas de skate y sudaderas de hardcore...por aquél entonces tocaba en un grupo de música y fue así como conocí a Xabi y Paula...y de eso ha pasado más de diez años.
Durante este tiempo los pasitos a pasitos se van sucediendo para todos...estudiar una carrera, encontrar trabajo, emanciparse, pareja, maduramos y cambiamos prioridades...pero los dos pasos definitivos para ver que nos hacemos mayores son primero casarnos y segundo tener descendencia.
Siempre te alegras cuando dos amigos se casan, ya que a pesar de que es algo que inconscientemente lo das por hecho, cuando sucede una enorme sonrisa se dibuja en nuestra cara y más cuando es gente que merece tantísimo la pena.
El día "D" fue...de tiempo revuelto, por decir algo positivo, difícil de predecir en Bilbao, que posee un clima caprichoso y variable pero no sería impedimento para ser clasificado como el día más feliz para ambos.
A pesar de que los retratos y la fotografía documental no son lo mío, quería hacer alguna fotografía a mis amigos, algo especial y con mucho cariño, por lo que llegué pronto a la iglesia para investigar ángulos y hacer pruebas de exposición.
El novio fue uno de los primeros en llegar junto a su familia, todos de punta en blanco y radiantes con una sonrisa bajo la que se podía entrever el nerviosismo del momento. Poco a poco los amigos fueron llegando y la puesta al día de las vidas transcurría con rapidez, hasta que los asientos se fueron llenando y la novia hizo acto de presencia...como no podía ser de otra manera, deslumbrante.
Una vez dentro la ceremonia transcurrió de forma tradicional, aunque más emotiva que de costumbre...miradas de complicidad, caricias, besos...pero sin perder ese punto de nerviosismo propio del momento.
Tras la ceremonia, el agua dio una pequeña tregua para poder disfrutar de la salida de los novios y la lluvia de color puso la guinda a una mañana inolvidable....
Allí fuera las sorpresas se sucedieron, momentos de liberar tensión y sonreír hasta que la mandíbula aguante...los novios por fin comenzaron a disfrutar del día....de su día.
Una entrada escrita con mucho cariño para unas personas muy especiales. Habrá una segunda entrega, en la cuál el blanco se tornará en protagonista secundario...siempre con la novia en primer plano.
Hola!
Sara, es cierto, cuando los novios son guapos las fotos salen solas!!!
Sergio, creo que han sido todos esos magníficos detalles de Mertxe los que me han hecho hacer el ojo...saluda a la familia!!!
Dani, gracias por las palabras...pero te aseguro que no me veo haciendo reportajes, no disfruto ni una parte que con el paisaje, aunque "nunca digas nunca jamás".
Un abrazote para tod@s!!
Hola Arkaitz,
Con estas imágenes creo que queda bien demostrado que eres un todoterreno con gran calidad también en este campo. Nada que como te descuides te veo haciendo reportajes de boda y dejando el curro ;)
Saludos ;)
Qué fotos más guapas! Si es que puedes con todo lo que te propones, hasta con fotos de boda...genial. Un abrazo artista.
Preciosas las fotos, los novios guapisimos y la crónica no se puede hacer con más cariño. Felicidades.
un saludito
Sara



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