Normandia II: Étretat
19 December, 2011, 16:54 - -Fuerza del mar, -Largas exposiciones, -Normandía



La segunda parada de nuestro viaje nos condujo a uno de los lugares más conocidos de la costa francesa, al pequeño pueblo de Étretat, hacia el que salimos tras hacer un poco de turismo en Saint-Michel y tras casi tres horas de camino llegamos justo para hacer un rápido reconocimiento de la zona y poder hacer un tristón atardecer en el que sin pena ni gloria nos entretuvimos con el espectáculo que nos brindaba los gigantescos acantilados de piedra blanca.

Desde la playa del pueblo de Étretat podemos acceder a dos zonas de acantilados, a mano derecha Amont cuya roca principal escenifica un elefante con la trompa hundida en el agua coronada por la preciosa capilla de Notre-Dame de la Garde y desde donde parte un agradable recorrido a pie por los acantilados.
En el lado opuesto encontramos en famoso acantilado de Aval junto a su ojo de aguja, un arco natural de más de 70 metros de altura y motivo principal de que nos encontrásemos allí.

Al día siguiente el tiempo estaba algo más que revuelto y fue imposible hacer el amanecer, pero afortunadamente la lluvia fue remitiendo y nos permitió investigar un poco más a fondo cómo acceder al mítico acantilado de Aval, cosa más sencilla de lo que parecía en un principio, ya que en bajamar podemos adentrarnos hasta una cueva que nos conecta con los acantilados y como os podéis imaginar la experiencia fue impresionante.
Una vez en la playa la sensación de magestuosidad de las enormes paredes blancas hacía que te sintieras minúsculo y si desde arriba impresionaba, desde abajo la perspectiva cambiaba totalmente y hacía más bello si cabe el lugar.
A pesar de que la sesión se desarrolló al mediodía, un voluminoso cielo nublado hizo que pudiésemos trabajar con una suave luz y tremendamente agradable, perfecto para las largas exposiciones.
Sin entretenernos demasiado fuimos recorriendo la playa hasta el otro extremo en donde se encuentra Manneporte, un descomunal arco sobre el que se puede pasar, pero por temor a la subida de la marea nos quedamos en este punto y menos mal porque cuando regresamos el agua llegaba casi a los gemelos.

Tras un atardecer en el que el cielo cobró un leve tono cálido y el fortísimo viento hacía muy peligro asomarse a los acantilados, volvimos a la playa de Étretat para tratar de tomar el ojo de aguja desde otra perspectiva y en este lugar se nos echó la noche encima.
Íbamos con la intención de hacer alguna nocturna, pero por si alguien está interesado en este tema, todos los arcos están iluminados por unos potentísimos focos y al menos durante el tiempo que estuvimos allí no se apagaron a ninguna hora por lo que al menos a nosotros nos resultó imposible.

Otra vez más recopilo fotografías de los tres y os muestro de forma más gráfica nuestro paso por este precioso lugar:



David durante el primer atardecer jugándose el tipo al borde del risco.




Una rápida foto de grupo bajo Manneporte. De derecha a izquierda: Javi, David y yo.




Recogiendo el equipo David y yo en el acantilado de Aval antes de irnos, al fondo y entre las cabezas se puede apreciar la boca de la cueva por la que se accede.




David me pilló desprevenido mientras captaba el ojo de aguja desde lo alto de Manneporte.




En esta ocasión no nos pudimos acercar tanto al acantilado como el día anterior debido al fuerte viento.




David captado por Javi mientras el cielo se abría y nos brindaba con un breve instante de color.



Y los datos técnicos de mi toma:
Canon 5d MkII, Canon 17-40 (a 17mm, f/8, 30 segundos e ISO 100), densidad neutra B+W de 10 pasos y degradado neutro Hi-tech de 3 pasos.




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